El otro lado del festival: Lo que viví recorriendo 4,000 km y acompañando Hackathon Nicaragua 2026

¿Alguna vez te has puesto a pensar cómo cambia tu perspectiva cuando pasas de estar sentado frente a una pantalla resolviendo un reto a acompañar a quienes hacen posible todo el festival más grande del país?

Marcelo BonillaResponsable de Innovación y Tecnología · CI Nicaragua
El otro lado del festival: Lo que viví recorriendo 4,000 km y acompañando Hackathon Nicaragua 2026

Muchos de nosotros conocemos la adrenalina de Hackathon Nicaragua: el café en la madrugada, el código que no compila a minutos del sprint, el diseño que ajustás a último momento y la ilusión intacta de presentar tu proyecto. Yo estuve ahí. Desde la educación técnica competí en tres ediciones consecutivas, viviendo en carne propia lo que significa ser un participante en busca de validar una idea.

Lo que jamás imaginé es lo que el 2026 tenía reservado para mí: cruzar por completo la línea y vivir el festival aportando desde el área de innovación, viendo cómo la magia sucede detrás del escenario.

Equipo Gueca Primera Participación

Para entender la magnitud: ¿Qué es realmente Hackathon Nicaragua?

Más que un evento de fin de semana, Hackathon Nicaragua es la plataforma tecnológica insignia impulsada por el Sistema Educativo Nacional a través del Centro Nacional de Innovación y Tecnología Francisco “El Chele” Moreno, de manera totalmente gratuita, como parte de la voluntad del Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional en la promoción de las tecnologías, la innovación y el talento joven de las y los nicaragüenses.

Su corazón late en lo que llamamos la Ruta Creativa: un ecosistema intensivo donde estudiantes y profesionales de todo el país aprenden a convertir ideas en modelos de negocio viables, diseñan interfaces intuitivas y programan aplicaciones web y móviles con impacto real.

Mi camino dentro de este engranaje ha sido un proceso de mucho aprendizaje que no ocurrió de la noche a la mañana:

  • Participante (3 ediciones): El aprendizaje en la competencia, disfrutando y sufriendo (en el buen sentido) la experiencia.

  • 2023 (Staff): Apoyando como responsable de piso en la zona de aprendizaje.

  • 2024: Acompañamiento directo en el área de competencia.

  • 2025: Mi integración al equipo creativo del CI Nicaragua.

  • 2026: Responsable de innovación, sumándome a un equipo entregado e íntegro que realmente es quien hace posible cada estación de este viaje.

Mayo: El banderazo de salida y la primera prueba

La Ruta Creativa 2026 encendió motores en mayo. Tuve la oportunidad de formar parte del lanzamiento oficial y compartir un poco de lo que traería esta nueva edición.Lanzamiento Hackathon

Cuando abrimos las inscripciones, la respuesta nos dejó asombrados: casi 500 equipos y más de 1,800 mentes creativas inscritas.

Ahí nos topamos con el primer reto: ¿cómo logramos acompañar a semejante cantidad de jóvenes sin perder la cercanía? Nos sentamos como equipo a diseñar mecanismos ágiles de atención y soporte para intentar que ningún chavalo se sintiera solo en el arranque.

Las estaciones del viaje: De la pantalla al territorio

1. Talleres de fortalecimiento La ruta comenzó puliendo tres disciplinas claves: desarrollo, diseño y marketing. A lo largo de tres sesiones intensivas, conectamos a los equipos con especialistas de primer nivel que, de forma muy humana y cercana, compartieron sus trucos y consejos para ayudar a los muchachos a mejorar sus proyectos.

2. Innovation Route En paralelo, activamos conferencias dirigidas a emprendedores, entusiastas y profesionales locales. Ser testigo de esas ganas inmensas por aprender y de la energía que se respira en cada rincón del país, te recuerda de inmediato por qué vale la pena todo el cansancio organizativo.

3. La gira de Ideathones: 4,000 km de pura inspiración Si tuviera que elegir la etapa más humana y que más me marcó en este proceso, sin duda fue esta.

  • 7 departamentos y 2 regiones autónomas visitadas.

  • 17 ideathones realizados.

  • Más de 4,000 kilómetros recorridos en carretera, bajo la lluvia, en madrugadas y caminos largos.

Llegar a los departamentos para conocer de frente a los chavalos, escuchar con cuánta pasión defendían sus ideas y ver el brillo en sus ojos fue una experiencia transformadora. No solo nos unió muchísimo como equipo de trabajo entre tantas horas de viaje, sino que nos conectó de raíz con el verdadero talento que hay en nuestra juventud.

Detrás de escena: Crecer aprendiendo de lo nuevo

Asumir este nuevo rol implicó salir de mi zona de confort y aprender sobre la marcha en muchos aspectos:

  • Un nuevo sistema de evaluación: Trabajar en conjunto para actualizar parámetros de medición y hacerlos lo más justos y modernos posible.

  • Coordinación de mentores: Apoyar en la organización de evaluadores de todos los rincones de Nicaragua para garantizar una revisión rigurosa.

  • Oratoria y medios: Enfrentar entrevistas en vivo y cámaras de televisión. Confieso que me tocó aprender a controlar los nervios para poder comunicar todo el esfuerzo que los muchachos estaban haciendo.

Cuando llegó el momento de publicar los equipos clasificados, sentí esa misma ansiedad de cuando yo esperaba ver mi nombre en la lista; solo que esta vez la responsabilidad de ser transparentes y cuidadosos estaba en nuestras manos.

32 horas en el Olof Palme: La cúspide de la ruta

Y así llegamos al Centro de Convenciones Olof Palme.

Semanas de revisar renders, noches enteras planificando logística y reuniones operativas desembocaron en 32 horas ininterrumpidas de pura creatividad.

Ver a 493 mentes creativas trabajando concentradas desde sus mesas, acompañar los recorridos, compartir impresiones en las transmisiones y, sobre todo, presenciar los abrazos de los equipos al lograr sus metas, es algo que te llena por completo.Ambiente Olof Palme - Hackathon Nicaragua

Mirar hacia atrás, recordar al muchacho que hace años competía lleno de nervios en su primer hackathon, y verme hoy aportando mi granito de arena desde este lado de la organización, me deja una certeza absoluta: el talento en Nicaragua sobra. Solo se necesitan espacios transparentes, equipos comprometidos y la convicción de que la tecnología realmente transforma vidas.

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